Queda por ver si el presidente Trump lanza un ataque militar a gran escala contra Venezuela y, si lo hace, si se limita a derribar a los cárteles de la droga o se amplía a cambiar el régimen. Lo sabremos en los próximos días o semanas. Y, sin embargo, si el presidente aprieta el gatillo, un punto es seguro. Tendrá un impacto sísmico en la economía mundial. Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y, sin embargo, no exporta casi nada. Si todo ese petróleo se libera en el mercado, el precio colapsará, destruyendo la economía de Rusia, y quizás también la de Arabia Saudita, además de reducir drásticamente los costos para todos los demás.
La crisis en Venezuela se ha estado acumulando durante semanas. Trump, con su característica franqueza, ha dicho que quiere que los cárteles de la droga que operan fuera del país, «muertos», y ha desplegado la Marina de los EEUU en su costa para que eso suceda. En una votación, el Congreso se negó a invocar la Ley de Poderes de Guerra para limitar el alcance de acción del presidente. Nadie espera que las tropas estadounidenses lancen una invasión terrestre a gran escala, aunque dado el historial de Trump de sorprender a todos, sería difícil descartar algo, pero el apoyo marítimo y aéreo de EEUU podría combinarse con grupos de oposición internos para derrocar al corrupto régimen de Nicolás Maduro.